- no lo sé, pero supongo que debemos esperar a que llegue ella- dijo la amiga.
- parece que ella llega hoy, ¿no es cierto?- le preguntó de nuevo la amiga, mirando aquel paquete, con curiosidad.
En aquella oficina sólo estaban ellas, un montón de libros sobre animales y afuera había un murmullo de animales, patas y alas. esos ruidos eran comunes en el zoológico donde trabajaba Minger como medico veterinario. De repente se escuchó una lejana puerta abrirse, unos pasos y al final, apareció Minger saludando a sus compañeras de trabajo.
- hola chicas- saludó amistosamente Minger
- hola ¿cómo te fue en tus vacaciones?- le preguntó una de sus amigas.
- bien reparadoras, hacia tiempo que no tomaba vacaciones.- dijo Minger- que pena que no hayan podido ir al asado que hice- se lamentó Minger.
- no te preocupes, la culpa la tuvieron loa flamencos, estaban con una tremenda infección, para la próxima vez será- se disculparon sus amigas.
Minger estaba por irse a su oficina, cuando se fijó en el conocido paquetito de colores.
“¿ya llegó?”, “¿tan pronto?”, pensaba Minger, su amiga le preguntó.
- esto llegó hoy, ¿es tuyo?- le dijo, señalando el paquete.
-eh, si, es mío- asintió Minger, saliendo de su ensimismamiento, tomó el paquete y con la llave que tenía, abrió la puerta de su oficina, pensando en una posibilidad:
-¿saben quien entregó el paquete?, ¿cómo era?- preguntó a sus amigas.
La que estaba ya trabajando en su mesa, con algunos informes, le contestó:
- no lo sé, nos lo pasó el guardia, a él le dijeron que debía ser entregado a ti-
Minger, un tanto decepcionada con la idea, entró a su oficina, quería saber cómo era su escritor, con darle la dirección de su trabajo, pensó que alguien podría verlo... “a lo mejor el guardia que recibió el paquete, le habrá visto la cara” pensó, dejó sus cosas listas para empezar a trabajar y se dirigió a la cabina de seguridad, al otro lado del zoológico.
-disculpe, buenos días- saludo Minger
- buenos días.- le saludó el guardia amablemente
-quisiera hablar con el guardia que me dejó el paquete en mi oficina- dijo Minger
- lo tiene enfrente, usted debe ser
-así es, ¿usted sabe quién lo entregó?, ¿cómo era?- le preguntó con curiosidad.
El guardia lo pensó antes de responder:
-era un hombre, bien vestido para ir a una excursión o una aventura, era alto, pelo café, no lo vi bien, pues tenia una gorra, que le tapaba la cara, como le vi sospechoso, le pregunté, me dijo que era albino y por eso no podía mostrarse a la luz.- le dijo el guardia, haciendo memoria.- ¿porqué?, ¿le trajo algo peligroso?- añadió, poniéndose serio.
- no, es sólo un libro, va a continuar trayéndolo, así que recíbaselos, por favor- le pidió Minger.
- así será – le contestó el guardia.
Después de despedirse, Minger caminó hacia su oficina. “no me dijo la verdad, si fuera albino, el pelo lo tendría blanco”
Como estuvo todo el día ocupada, no tuvo tiempo de leer el capítulo.
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