jueves, 26 de abril de 2007

Capitulo 2: Conversacion

Ya quedaban le pocos días a Minger para disfrutar de aquella cabaña, pasó los días caminando por la playa, cabalgando con sus vecinos, o simplemente durmiendo en la hamaca en el jardín que daba hacia el mar. Fue después de una de éstas siestas, en que al despertar al atardecer, fué que encontró encima de la mesita junto a ella, un nuevo paquete de colores, de parte del misterioso escritor. Minger se levantó y miró en los alrededores, por si veía a alguien que no conociera, lo cual fue imposible, pues no había nadie a esa hora en la playa. Se maldijo por no haber despertado cuando el escritor estaba aquí. tomó el paquete, lo abrió encontró una nota, junto al capítulo:

“ Sé que pronto te vas, si quieres seguir leyendo el libro, déjame tu dirección, donde pueda dejarte los capítulos”

no tenía firma. -debe ser bastante tímido, o bastante feo- pensó Minger, dejó la nota encima de la mesa, pensando que era demasiado arriesgado dar direcciones a desconocidos, una sensación parecida a un escalofrío recorrió a Minger, pero sin embargo, aquel escritor no entraba a la cabaña a robar o a violarla mientras duerme, porque los paquetes siempre estaban afuera. se sentó en la hamaca y con las luces de cabaña y del atardecer, empezó a leer un capítulo más.


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Cuando Aidan despertó, no supo cuanto tiempo pasó inconsciente, sólo sabía que le dolía demasiado la cabeza, parecía que miles de artilleros disparaban a su lado, sus oídos latían, cada centímetro de su cuerpo temblaba como una hoja y su cabeza rebotaba con cada litro de sangre que le llegaba impulsado por el corazón...quería realmente que aquel dolor terminara...

Unos días después, Sky esperaba pacientemente apoyada contra la enorme ventana de aquella oficina, esa misma la vió hace ya muchos años atrás, por motivos más peligrosos que los que venia ella a hablar ahora, aburrida, caminó cerca de los estantes, observando la cantidad de libros que aquella persona había acumulado. La puerta de enfrente se abrió, y una persona que en años la doblaba –o triplicaba, según ella- entró y elegantemente se sentó detrás de su escritorio –hecho de una madera, extraña, de madera azul- y mirándola serenamente con sus ojos pardo, le habló.
- no tienes por que esconderme tu identidad, sé quien eres.-
Sky, sonrió por lo bajo y sin moverse del lado de la ventana, contestó
- Claro, con los problemas que le causé, es obvio que aún se acuerde de mi, sin embargo, las otras personas no se han dado cuenta aún, me pregunto ¿cuándo se darán cuenta?- preguntó en un tono tranquilo.
-no creo que mucho tiempo, eso depende de cuanto quieras sobresalir. A propósito, te informo que Falbor está en custodia máxima, en este momento lo están interrogando para saber quién lo contrató para robar el arma.-
Sky miró al anciano
-mmmm....quiero saber quien le enseñó a viajar por las dimensiones, si no hubiera llegado a tiempo, él se hubiera desintegrado, junto con el cristal.-pensó Sky en voz alta.
Pasaron un tiempo en silencio, hasta que el viejo concluyó:
-mmm. A lo mejor le dijeron que él podía hacerlo, por si lo atrapaban, él hacía el supuesto viaje, y moriría, y así no podríamos atraparlo para interrogarlo.
- espero que no te equivoques-. Le respondió Sky, esperanzada.
alguien tocó a la puerta y un joven entró en ese momento, con unos documentos, ni Sky, ni el anciano hablaron en el lapso en que el joven permanecía en la habitación. Cuando salió, el viejo suspiró.
- pero... supongo que una simple captura no es lo que te motivo a venir a esta ciudad en especial Sky, y sospecho que tiene que ver con el chico que está en el hospital, curándose de sus heridas.- le preguntó
Sky quedó atónita con el hecho que ese viejo supiera tanto, pero sin embargo se calmó, ese viejo había sido astuto e inteligente desde que tenía memoria.
- así es, lamento haberlo traído, pero si lo dejaba en un hospital de su mundo, moriría...- empezó a decir Sky, pero calló. no sabía como seguir.
- ¿lo trajiste de otro mundo?, -le gritó el anciano- ¡sabias que estaba prohibido traer personas de otros mundo!, porque ellos no pueden volver, ya que se requieren de factores muy especiales, y si no los cumples mueres, tu puedes hacerlo porque...-
-Basta!, que no entiendes!, no lo hubiera traído si no hubiera estado segura que el podría regresar a su mundo!, lo hubiera curado allí mismo!- le interrumpió Sky, tensándose.
-¿Cómo? ¿qué el podría regresar a su mundo?, ¿cómo estás tan segura?- preguntó incrédulo el anciano.
- él ahora es un Bisouler, como yo
El impacto de aquellas palabras enmudecieron al anciano, la quedó mirando fijamente, al parecer, desconocía aquella información.
-¿Bisoulder?... él?, ¿estás segura?.
-si, durante la captura de Falbor, se presentó e interceptó a Falbor, dije que recuperara el cristal, cuando lo tenía, fue atacado por una onda de choque y pedió el conocimiento. lo raro fue que el cristal reaccionó y liberó la escencia del chico, inconsciente no lo podía controlar así que el atacó a Falbor, tuve que contenerlo.
-¿así que las heridas de ambos son producto de esa pelea?
- así es. Si lo dejaba en su mundo ahora que su escencia se había liberado, sería casi imposible controlarlo sin ayuda.
El viejo se puso a meditar en las posibilidades.
-bien, entonces se lo dejaré a Tauren para que aprenda a controlarlo.
-no, el sólo no podrá.-
-¿Por qué lo dices?, ¿qué tiene de especial?, ¿es un bicéfalo?, ¿es un cancerbero?, ¿o un minotauro?- preguntó con curiosidad.
Sky miró el reloj colgado en la pared opuesta a ella. Aidan ya había salido de los efectos de los sedantes que le habían administrado, debía ir a verlo, se encaminó hacia la puerta, estaba por abrirla, el viejo la retuvo:
-¿me vas a hacer esperar? ¿o me dirás?. Sonó la voz del viejo desde el interior de la oficina.
Sky se dio media vuelta y se señaló a si misma.



Algo cálido llegaba desde alguna parte hasta su cara, el dolor se había ido, trató de abrir los ojos, le pesaban. al cabo de unos segundos lo logró, la calidez provenía de una ventana que había en un extremo de su habitación, desde donde le llegaban los cálidos rayos de sol. Descubrió que le habían cambiado la ropa, vestía un pijama blanco además, tenía vendas en el pecho, brazos y cabeza. “debió haber sido una caída fea, menos mal que quedé inconsciente, sino hubiera sufrido más que ahora” pensó. miró la habitación, tenía pocas cosas: una mesita de noche a su lado, un perchero y grandes asientos en la pared adyacente, la ventana estaba en el lado opuesto, con cortinas hechas, según el, de seda, la puerta estaba frente y la cama donde él estaba acostado. “estoy en un hospital”, se dijo, pero encontraba algo extraño, no escuchaba los típicos ruidos de la ciudad, estaba un poco desorientado.
-vaya dormilón, ya has despertado....- se escuchó a alguien entrar el la habitación de Aidan
-eh?...donde estoy? Que pasó?, sólo recuerdo una explosión...- empezaba a decir Aiden, pero la chica lo interrumpió.
-cálmate, llegaste junto con una chica, estabas con un TEC abierto y múltiples heridas, hemos tenido que operarte para salvarte la vida, eso fue hace unos 4 días...-
-¡qué!, ¡hace cuatro días!- exclamó asombrado Aiden, con lo que le dijo la chica, se acordó de aquella chica.
-¿que ha pasado con la otra chica?-
-ella esta bien, se le dio el alta ayer, ha salido hace ya bastante rato, porque estaba aquí, creo que pronto volverá.
-mmm...mis padres?, donde están?, ya han llegado?-
-sus padres no han sido encontrados, dime ¿donde vives?
-en Falagar, en la parte Este....
-¿Falagar?, ¿acaso es un pueblito?, ¿donde queda ubicado?-

Aquella sorpresa de la chica le dio mala espina a Aidan, ya que Falagar era una ciudad capital, era muy conocida por su desarrollo científico-tecnológico, por no mencionar la bella arquitectura. Esto cada vez le resultaba más confuso.
-ehh...donde estoy ahora, que es este lugar o país?

La chica lo examinó con la mirada, lo encontraba extraño.
-estas en la ciudad de Baher, en el lado Sur de ......
-¿Baher?- interrumpió Aiden
antes de seguir sorprendiéndose, la puerta se abrió y la chica desconocida apareció, tenía varias heridas al igual que Aidan.
- que bueno que despiertas, necesito...-
-¡aguarda un momento!, dime primero en donde diablos estoy!- le espetó Aidan, ya enojado
la chica lo miró y sin voltear la cabeza, dijo:
-Antey, ¿puedes salir un momento?, debo hablar con Aidan a solas-
Aidan creyó que se equivocaba, pero vio que era a Antey, la chica con quien había estado hablando salía sin decir palabra. Cuando la puerta se cerró, la desconocida fue quien habló:
-perdón por no presentarme antes, pero en estado inconsciente es imposible hablar.- Se disculpó la chica, en un tono serio.
-no te preocupes, pero ¿estás bien?- le preguntó Aidan
- si no te preocupes, a propósito, mi nombre es Sky. Bien, tengo que explicarte algunas cosas, asi que por favor, quédate tranquilo y escúchame.
- está bien, mi nombre es Aidan, un gusto en conocerte.- Le dijo con algo de cortesía
-recuerdas algo del día que nos conocimos?- preguntó, sin rodeos.
-si, sólo hasta que algo me agarró y me lanzó lejos- respondió con firmeza
Sky pensó un momento , miró hacia el exterior por la ventana, a Aiden eso le molestaba, pues buscaba respuestas.
-Yo soy una aspirante a Lexan, ellos son los encargados de mantener la paz, es comparable a los policías de tu mundo, sorprendí a un delincuente robando una de nuestras armas, su nombre era Falbor. Tratamos de detenerlo, pero escapó con el arma... por azar llegó a tu mundo. Sólo yo pude seguirlo, empezamos una pelea, cuando me dio un ataque sorpresivo, caí, en eso llegaste tu a ayudarme, recuperaste el arma, en eso, él nos atacó, tu saliste disparado unos cuantos metros y te golpeaste la cabeza contra el suelo, si te llevaba al hospital de tu ciudad en ese estado, morirías, así que te traje a mi mundo, y el resto es como sigue.
A Aidan le daban vueltas las palabras “llegamos a tu mundo” y “te traje a mi mundo”, pensaba que se estaba loco con el golpe que se dio.
- espera, ¿porque dices, “llegamos a tu mundo” y “te traje a mi mundo”?, estoy un poco confundido, y ¿por qué Antey no conoce Falagar?, es una ciudad capital.... ¿!donde rayos estoy!?.- Empezaba a gritar Aiden, perdiendo la paciencia.
- ¿es que eres tan cerrado de mente?, ya no estamos en tu mundo, ¡estamos en otro mundo!. -Le concluyó Sky. –si te enviaba al hospital de tu mundo, con tu tecnología, morirías, ¡entiende eso, por favor!-
Aidan no sabia que contestar, estaba convaleciente, lejos de su hogar, sus padres, amigos, de todo lo que conocía...trató de calmarse -lo que llevó un rato- antes de hablar:
-bueno, te agradezco que hayas salvado mi vida, pero ahora quiero, y si no te importa mucho, volver a mi casa, mis padres deben estar preocupados- dijo Aiden, ya más calmado.
- hay un problema, muy serio por cierto-
- te escucho- dijo Aiden, pensando que ya nada lo podría sorprender.
- hay una enorme diferencia de tiempo entre tu mundo y el mío, tan grande, que si calculamos mal tu ubicación espacio temporal, aunque sea por muy poco, será como ponerte a ti a unos 2.000 años antes o después de tu época. Se necesita demasiado tiempo para verificar que sean exactos los cálculos y enviarte de regreso en el momento justo en que te traje para acá.
Aidan estaba pensativo, aunque la noticia lo impactó, pensó que si era posible que lo enviaran justo en el momento en que se fue, no habría mucho problema.
- ¿entonces envejeceré aquí y luego me enviarán como un viejo?
Sky sonrió
- no, eso se puede arreglar.
- oh. Bien, entonces ¿qué haré ahora?-
- bien, ya que creo que tendrás que pasar un tiempo aquí, te enseñaré algunas cosas para que puedas manejar bien el regreso a su hogar. He hablado con mis superiores y te harán la estancia aquí un poco más fácil.-
- bien, ¿cuándo saldré de aquí? – preguntó impaciente Aidan
- en unos días. Pero debo pedirte un favor.
- si, ¿cual?.- Preguntó con curiosidad
- si estamos con otras personas, quiero que me llames Yasu.-
- ¿y eso por?. Quiso saber Aidan.
- sólo prométemelo.- Lo dijo en un tono que no admitía preguntas. Aidan la miró, extrañado por aquella petición.
- bien, lo prometo Yasu



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Ya era de noche cuando Minger terminó de leer el capítulo. “bueno, al menos sé que no está muerto ¿y que tanto misterio la chica?, es igual de rara que el escritor de esta historia” se decía Minger.
Días después, Minger entregó la llave de la cabaña, y se fue, ya era hora de regresar a su casa, y a su vida normal.
Todo el lugar estuvo tranquilo hasta la noche, cuando un hombre alto, con rasgos difíciles de ver en la noche, se acercó a la casa, registro por todo el perímetro, buscando algo. al cabo de un rato, cansado, se sentó en una banca afuera y fue allí donde encontró lo que buscaba: encima de la mesa al lado de la hamaca y con una piedra que impedía que se volara: el papelito con la dirección de Minger.

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